No se trata de saber si existe alguien más con suficiente tiempo libre como para ocuparlo en leer lo que se llegue a publicar en esta página. Al fin y al cabo, desocupados lectores han existido desde mucho antes de que Cervantes prologara el Quijote; basta sólo dar unas cuantas ojeadas a la cantidad de gente que se dedica a comentar columnas en las páginas de internet de los periódicos, o a casar peleas por alguna de las redes sociales. Espero a lo mejor, entre todos ellos, tener la fortuna de que alguien pueda encontrar interesante lo que llegue a resultar de este experimento.
La razón principal de este blog es el más sencillo de los inconformismos. Algún rezago de la adolescencia rebelde que no quiero dejar morir mientras sucumbo en la rutina diaria. Existe algo, entre el momento en que despierto y el instante en que vuelvo a dormir, que me hace sentir vacío... o ahíto; y en un gesto de rebeldía, quisiera recuperar algo del impulso perdido desde que inicié la rutina profesional y -¿por qué no?- "tirarle a las escopetas". Tal vez no quiero dejar de admirar al estudiante que detuvo a los tanques en la plaza de Tiananmen, ni mucho menos quisiera empezar a pensar que fue un gesto suicida o estúpido. Y en algún grado el silencio sólo podría ser una manera de patrocinar condescendientemente el olvido de esa sana rebeldía. Mi rebeldía -no se malinterprete- tiene causa. Se trata quizás de los falsos dilemas que supone un mundo que a diario se nos presenta en blanco y negro: compartir o no compartir las opiniones de un político, de un periodista, de un académico, de un comentarista; estar con o en contra de alguien; alinearse automáticamente con todo un sistema de opiniones asociadas, respectivamente, a cada una de dichas posturas. Pero asentir o reprobar lo que piensa u opina alguien más es siempre la salida más cómoda, pero no me parece suficiente: "Chi disputa allegando l'altruità non adopera lo 'ngegno, ma più tosto la memoria" (Leonardo da Vinci).
Mi rebeldía consiste precisamente en salir de esa realidad monocromática, buscar las zonas grises, crear, proponer.
Y así, finalmente, ávido de compartir mi rebeldía, decidí iniciar un blog.
No hay comentarios:
Publicar un comentario